Soy de esas personas que ven lecciones en las experiencias más pequeñas de la vida, aprendo de todo lo vivido por mí y de la vida de los otros.
Me encantan las experiencias que te sacuden del miedo, de la alegría y hasta de la tristeza.
Y es que de eso está hecha la vida y prefiero mil veces estar adornada por millones de cicatrices de vida, que perfectamente limpia y sin rastros de haber vivido.