I'm petite.
I'm kind of thin. I'm a brunette.
I'm brown skinned. I have a normal face: doesn't pop out from the crowd, for the good or the bad.
I do not have a flat stomach. My eyes are pretty small. I don't have a perfect skin.
My hips aren't wide. My breasts are small, kind of like a 12 year old. My butt is what you could say almost unexistent.
My body is waaay to bony. I got curly and messy hair. I wear glasses and my teeth are not what you could say white.
I usually have this stupid fight with my body.
And I usually forget this:
I'm mostly healthy. My body can drive me around wherever and whenever I want to. I can dance as long as I want to.
Society has told me on and on that a skinny body is beautiful, however, I have been body shamed by a lot of people for being 'skinny'. I.ve been told I am not atractive, because my hips, my butt, my breats or even my eyes are not as big as someone elses. I've been told I should also lose weight.
Aparently, no one is ok or completely happy with my body.
Not even me.
So I have decided I am not gonna let all of that get to me.
I know I am beautiful. I know I can see beauty everywhere, so I should find it in myself.
It's alright if I'm not someone else, I am me.
I am enough.
jueves, 27 de diciembre de 2018
jueves, 19 de julio de 2018
Hormonas, trabajo, comida y paz.
Te encontré.
Mi dulce adulto obligado, mi niño interno que sale a jugar siempre que nos juntamos.
Con vos se siente bien estar; pero se siente mejor ser.
Ser yo, ser vos, ser maduros, ser niños, ser inocentes y simultáneamente enlodarnos de lujuria.
Solo ser auténticos.
Mi dulce adulto obligado, mi niño interno que sale a jugar siempre que nos juntamos.
Con vos se siente bien estar; pero se siente mejor ser.
Ser yo, ser vos, ser maduros, ser niños, ser inocentes y simultáneamente enlodarnos de lujuria.
Solo ser auténticos.
Por ratos me pasa que me olvido de los límites.
Se me olvida que somos un trato, o como dice una canción "una apuesta de largo plazo"
Qué fortuna entonces, ser tan competitivos y juguetones... porque vamos a apostar un buen rato.
Mejor dicho: que fortuna encontrarte.
La vida nos ha mostrado que no podemos dejar que el otro sea nuestra fortaleza, porque podemos volverle nuestra debildad.
Y es por eso que somos capaces de querernos y apreciar la presencia del uno en la vida del otro: no nos necesitamos, simplemente nos queremos.
Y somos.
Somos todo.
Lujuria.
Intelecto.
Inocencia.
Alegría.
Amistad.
Tristeza.
Frustración.
Madurez.
Regocijo.
Paz.
Jamás creí que encontraría eso de nuevo. Y sin embargo, en la incertidumbre que fuimos por tanto tiempo; que es el punto menos esperado para mi, encontré paz.
Y la sigo encontrando cada día.
Tal como decís:
Coincidimos.
Sí, pero fue la vida la que nos lo hizo.
Más que nada, nos contradecimos: blanco y negro.
Manos inocentes y miradas de deseo.
Enojos y madurez para sopesarlos.
Intensidad de emociones y distensión de la mente.
Matemáticas y literatura.
Nosotros no coincidimos... nosotros nos elegimos.
Y cuánta dicha saber, que por este momento compartimos camino de esta forma.
Que coincidamos o no,
nos elegimos, como la gran contradicción que somos.
Que aunque dejemos de contradecirnos y coincidamos, vamos a elegirnos.
martes, 9 de enero de 2018
Sparks de Coldplay
La vida me dice una y otra vez que no confíe. Y siempre decido desobedecerla.
En los primeros instantes, la rebeldía se siente bien; fresca e incluso segura. Como burlándonos juntos de las advertencias de la vida.
Luego llega la realidad. Y le da la razón a la vida. Me da una lección dura y la vida se encarga, junto al amienemigo tiempo, de sanarme las heridas.
Cada vez confío menos. Cada vez me duele más... ¿o me duele menos?
Lo que sé es que cada vez, una canción me recoge;
Pero especialmente esta vez, esa canción habla de mi.
En los primeros instantes, la rebeldía se siente bien; fresca e incluso segura. Como burlándonos juntos de las advertencias de la vida.
Luego llega la realidad. Y le da la razón a la vida. Me da una lección dura y la vida se encarga, junto al amienemigo tiempo, de sanarme las heridas.
Cada vez confío menos. Cada vez me duele más... ¿o me duele menos?
Lo que sé es que cada vez, una canción me recoge;
Pero especialmente esta vez, esa canción habla de mi.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)