Había una vez un niñito. Un niño pequeño, que nació en otro país, pero como la vida es loca y extraña, terminó creciendo en este.
Su mamá y su hermano eran del otro pais. Incluso tuvo otro hermano en este, pero tampoco sentía que fueran del mismo lugar.
Este era un niño con un espíritu y una mente como pocos. De aquella gente que si Orwell hubiera metido de personaje en 1984, hubiera perecido, por su mente cuestionadora.
Creció entre varios mundos. En una casa pobre, donde también solía haber pobreza en solidaridad, una casa que se sentía ajena y donde él era forastero. Donde un alguien que le decían era un villano, llegaba a rescatarle, a darle amor, atención, tiempo y todas esas cosas que a él le faltaban. Esa persona le abrió otro mundo: un mundo donde empezó su curiosidad y su mente eran aceptadas, donde ser él mismo estaba bien, un mundo de cafetales y naturaleza, una vida que traía consigo una conexion ancestral a la tierra y su merced.
A medida crecía, el niño entendió que su mente era algo singular y encontró su tercer mundo: el del conocimiento. Este también fue un lugar seguro e incluso una puerta de escape cuando ese "villano" murió. El niño se hizo adulto desde antes que eso pasara, pero ese suceso fue la señal definitiva de que había llegado la hora de únicamente ser adulto.
Desde ese momento, ese niño fue huérfano, aunque aún tenía una familia. Ese niño sabía que solo se tenía a si mismo y, lastmosamente, la vida no se hizo más sencilla en ningún momento para él.
Al crecer, el niño tuvo algo que parecía libertad, pero no lo era; buscó algo que parecía amor, pero no lo encontró del todo. Y cada día, cada mes, cada año, ese niño tenía que seguir siendo un adulto, porque se tenía solo a el.
Fue esposo, fue padre de dos niños. Y en esas dos criaturas, dejo mucho de sí mismo, sin darse cuenta que lo hacía. Tampoco fue una etapa fácil, porque a pesar del amor que sentía, aún era un niño disfrazado de adulto, que estaba solo. Aún así, logró hacer una familia y una comunidad propia, donde la fraternidad y solidaridad eran base. Sus hijos crecieron así.
Veo a ese niño cada día y me llena de orgullo la persona que es. Veo a ese niño y me parte el corazón no poder darle todo lo que se merece, todo lo que yo quisiera. Sueño con darle una finquita en este paisito, para que haga su vida en el campo, que siempre fue su lugar segruro, para que toque la guitarra y siembre café y en ese ritual sienta a su papá.
Amado niñito mío, ¡dame tiempo para cumplirte tus sueños! Que si otros no supieron enseñarte su amor, quiero que sepas que yo si te amo con todo mi corazón. Que si algo deseo en este mundo es abrazar tu yo de chiquitito y decirte que te adoro, que sos increíble y que sos amado.
Mi niño, yo estoy con vos y no te voy a dejar.
Te ama, tu niña.