domingo, 29 de diciembre de 2024

Increíblemente cursi

 Mi océano en calma,

los ojos adorados.

El alma que me encuentra,

la mano que me espera.


Su nombre es corto y práctico, como él.

Su presencia es poderosa, pero tranquila.

Es por eso que me envuelve, 

su contradicción es fuertemente dulce. 


Caí, sigo cayendo felizmente. 

Verlo suena a un feliz y cómodo silencio, 

mientras hace que mi niña interna ría, baile y hasta cante.


¡Cantar! ¡Yo! 

Se atreve a hacerme cantar, 

solo en su presencia me atrevo.

Es el único que lo logra. 


No sé si alma de mi alma, 

pero dulce corazón mío, 

dueño de mi ternura:

Te amo se siente como poco. 

Y siempre se siente forzado. 


Te adoro, entonces, en lo eterno, serenidad. 

Que tus ojos me sigan sosteniendo,

que tus labios me insolenten,

que tu ser me acompañe.