martes, 26 de julio de 2016

Del mar.

Regreso al mar porque me llama constantemente. 
Soy una sirena, soy suya.
No bailo con las olas: yo me muevo como ellas,
soy una de ellas.
Llevo ese vaivén dentro de mí, es parte de mi esencia. 

Y es que el océano me llama porque le pertenezco:
pertenezco a su naturaleza y bailo con su ritmo,
porque sus altibajos también son como los misterios de la vida. 

Esa danza de las olas es la vida misma:
te trae, te lleva, fluye, te golpea;
a veces es suave y cristalina; 
otras es fuerte y turbio. 
Y aún así, siempre es disfrutable. 

El vaivén de las olas es una de las danzas más dulces que he presenciado;
una que siempre busco danzar, una que me contagia el alma. 

Playa El Tunco, La Libertad, El Salvador.
Fotografía del 20 de Julio de 2016. 




lunes, 18 de julio de 2016

Satélite.


Antes, solía dedicarle la luna a una persona. Era una metáfora que quizás nunca entendió: él era mi luna, mi luz en las noches oscuras. 
Podía contemplarlo a él por horas, tal como puedo contemplar a la luna toda la noche. 

En madrugadas como esta, donde las nubes no logran ser lo suficientemente gruesas para opacar sus rayos de luz, la sigo contemplando, como siempre lo he hecho.
Sucede que ahora me la dedico a mí misma: me regalo la luna a mi misma porque soy mi regalo más grande, mi mayor admiradora y aún más importante: soy luz, soy mi propia luz. 

viernes, 8 de julio de 2016

Gracias.

Ya no me invaden esos tsunamis de extrañarte.
Hoy sólo son olas, a veces fuertes y quizá hasta un poco grandes, otras son pequeñas ondas que sólo tocan la arena donde me paro, pero no me tocan el ser.

             •••

Aún así, agradezco esto:
Doy gracias porque ha sido mi primer duelo real, porque es una experiencia más de vida, porque la elaboro en mi cabeza con nostalgia y sin culpas.
Agradezco que me rompieras el corazón, porque aunque se quebraran bastantes cosas adentro mío, me construí de vuelta.
Me reconstruí más fuerte, más resistente, más guapa y con más amor.
Sé que me falta mucho por recorrer, empero me siento maravillada de todas las lecciones que esto me deja cada día.
Hoy por hoy, quiero sanar al mundo, así como me curaron a mí. Quiero decirle a los demás que lo más bello del mundo es amarte y quererte solito; que contrario a lo que nos dicen, es una experiencia interesante el desamor: te llena de sabiduría, y podemos ser capaces de incluso de disfrutarlo.

miércoles, 6 de julio de 2016

Este pedacito de vida se llama Felicidad.

Domingo 03 de Julio, 2:43 am.
Me duele cada fibra del cuerpo, desde la punta de mis dedos hasta la coronilla de mi cabeza. Ha sido un día cansado, una semana aún más cansada y un mes interminable.
Quiero escribir tantas cosas que ni siquiera sé dónde empezar.
Quizá sea bueno describir mi día: desvelada por estrés que se rehusa a abandonar mi cuerpo, al igual que la emoción del concierto al que iba a asistir.
Di clases y no fue una clase muy productiva, aunque el ensayo de mi alumna más avanzada sí lo fue.
Me sentía bien, así que decidí caminar del trabajo a dónde me iba a encontrar con mi mamá. Llegué tardísimo, pero nos encontramos para tomar juntas el bus a casa. Comí porque no había comido nada en todo el día. Tomé un baño y me fui a dormir por una hora y media, más o menos. 
Me despertó mi mamá, preguntando a qué horas vendrían por mí y tuve la fortuna de ver que mi amiga me acababa de mandar un mensaje diciendo que en 20 minutos iba a traerme. Me vestí de lo más emocionada del mundo, me puse labial que supuestamente iba a durar horas e incluso me puse algo de rimel a prueba de agua, pues a parte de sudar, sabía que iba a llorar. 
La emoción e impaciencia fueron eternos.
Vinieron por mí, llegamos al lugar del concierto y esperamos en las filas para entrar.
Esperamos una eternidad para que empezaran las teloneras, que tocaban música bastante buena. Sus temas giraban alrededor del empoderamiento femenino, temas ecológicos e incluso sobre las 17 mujeres que fueron condenadas por aborto. Insisto, si de algo se trata el arte es de hacer al público sentir algo, me atrevo a decir que estas señoritas llevaron su mensaje al público.
Luego de otra espera, salió otra telonera, sola: Flor Villagra. Muy sencilla y humilde con su guitarra, pero me atrapó: cantaba un poquito de despecho, pero al menos yo sí me sentí identificada con el mensaje de su música. Fui de las pocas personas que le puso atención, porque aunque no era la artista principal y todos estuviésemos mal humorados del calor y la espera; todo artista merece que se le ponga atención y se le aplauda su esfuerzo (no cualquiera sube a un escenario).
Luego otra interminable espera, finalmente salió la bella Natalia Lafourcade. No puedo describir la euforia que sentí en todo mi ser cuando la vi. Abrió con el canto latino de "Vámonos Negrito", siguió con "Hasta la raíz" y "Lo que construimos": en estas dos últimas canciones sentía que se me salía el corazón, sentí que no podía con mis emociones, en esa última canción se me salió una lágrima (en realidad pensé que una vez empezara a llorar no iba a para, pero no pasó). No puedo describir lo lindo que fue ver a todos cantar con ella, con el corazón en la garganta, apoyados en los amigos todas esas sensaciones que alguna vez sentimos y que Natalia recoge en su obra. A medida avanzó el concierto, se fue introduciendo un ambiente un poco más animado, cantó algunas de las canciones de álbumes anteriores, ante las cuales solo pude rendirme al ritmo y la euforia: bailé y grité con mis amigas como pocas veces lo he hecho, vi a otros hacer lo mismo: fue maravilloso ver tanta gente moverse y tener ese nivel de energía al mismo tiempo. La energía subía más en algunas canciones que en otras, pero en general, era increíble. Aún así, el concierto iba a terminar rápido, pero la bella Natalia cedió ante las súplicas del público y recompensó la espera que habíamos pasado los salvadoreños que la amamos con unas cuantas más canciones de su más reciente álbum:  "¿Para qué sufrir'?", "Estoy lista" y "No más llorar" hicieron estallar al público. En especial la última canción, fue en verdad una explosión de emociones: me sentí plena, viva, en catarsis, curada, comprendida y feliz; y pude ver que las demás personas también experimentaban emociones similares. Una de mis más grandes y mejores amigas cantó esta canción conmigo, sentía el mensaje que ella también me mandaba: "vas a estar bien, todo pasa con el tiempo, no más llorar para vos" y es que la energía que surge cuando sentís el arte con las personas que querés es inigualable: sé que ese momento nos quedará a ambas en la memoria, de por vida. 
No quería que el concierto acabara jamás. Estaba rendida, pero quería que esta maravillosa artista siguiera en el escenario. Se despidió ante un público que se rehusaba a dejarla ir. 
Salí de ese lugar con el corazón contento, más contento de lo que había estado en meses. 
Fuimos por algo de comer con mis amigas y regresé a casa. Tenía calambres en los pies de estar parada y bailando toda la mañana y toda la noche; me dolía la garganta de tanto gritar, me dolía la espalda de estar parada esperando; me dolía el cuerpo en totalidad. Pero mi alma está en un estado sublime; y es que el arte es así: te cura y te llena el alma.
La euforia no me deja dormir. 
Ha sido la mejor noche de mi año y sin duda una de las mejores de mi vida entera. 
Gracias a la hermosa Natalia Lafourcade por regalarme una de las mejores memorias de mi vida. 

¡Basta!

Recuerdo que a los 10 años fui de excursión al Zoológico Nacional. Me sentí asquerosa y culpable de tener a esos pobres, enfermos y desnutridos animales como diversión y espectáculo. Lo detesté y desde ese día juré no volver a poner un pie en ese lugar, promesa que hasta la fecha, sigue en pie. 

Le animo a quién sea que pueda estar leyendo esto, que por favor, firme esta petición. Estos animales merecen ser tratados con amor y respeto. 


https://www.change.org/p/gobierno-de-el-salvador-cierre-del-zool%C3%B3gico-nacional?recruiter=324746140&utm_source=share_petition&utm_medium=facebook&utm_campaign=share_page&utm_term=des-lg-share_petition-custom_msg&recuruit_context=fb_share_mention_control

viernes, 1 de julio de 2016

Programa "Populista".

Recientemente, en El Salvador, se ha decidido implementar un programa social con el fin de brindar apoyo al sector juvenil que no estudia y no trabaja. 
Dejo los links del INJUVE y la página de Gobernación donde se habla un poco al respecto, por quien quiera buscar más información y generar su opinión. 


El debate alrededor de esta noticia no tardó en emerger. Por un lado, están las personas que defienden fervientemente el programa, con alusión a que estos jóvenes son tachados de "ninís" (ni trabaja, ni estudia" por elección), de vagos y holgazanes y que será este programa una oportunidad para brindar ayuda a las personas bajo esa etiqueta. Por otro lado, están las personas que indican que este programa no tiene sentido, que esos jóvenes no hacen algo porque simplemente no quieren y que ese dinero sería mejor invertido en otras cosas.

Al respecto hay demasiado que decir. En particular, yo no puedo posicionarme en una ni otra postura.
Iniciando con la segunda postura, puedo decir que es la más injusta: pues sutilmente deja entrever la fuerza de la etiqueta asignada a este grupo de personas. Y así esos jóvenes "ninís" no hacen algo porque es SU culpa, en esta concepción no es culpa de que estén en un sistema que perpetúa su condición, es su culpa nacer y seguir pobres, es culpa de ellos no estudiar, es culpa de ellos no tener oportunidades de trabajo por no estudiar. 
Creo que es importante hacer un análisis más profundo de la situación: en mi país es evidente la mala distribución de la riqueza, hay una cultura que dicta el no cuestionar lo que te tocó, el "agradecer que al menos vendés en el mercado" (donde claro, las pandillas te piden renta). Una cultura que dice que tengás varios hijos para que ellos te ayuden con el trabajo, niños que van a vivir en la pobreza, porque desde que tengan comprensión del lenguaje les van a decir "¿y vos, para qué estudias? Mejor trabaja para ayudarme con tus hermanos". Niños que en las escuelas públicas se sienten atacados e inseguros, por las pandillas, por los maestros y por el sistema educativo que los obliga a aprender a adaptarse a él (cuando debería ser lo contrario, según se establece el Plan Educativo a nivel nacional), que los obliga a aprenderse de memoria un montón de cosas que no pueden relacionar con su experiencia de vida, sumamente dura, en la mayoría de la población. Niños que desde que estaban en el vientre de su madre, no fueron bien alimentados y que en su vida quizá coman una tortilla con frijoles y si acaso tienen suerte, las autoridades de su escuela no se roben la comida que se designa para ellos. Niños que no van a tener un sistema nervioso bien desarrollado porque están desnutridos. Niños que no son estimulados en casa porque sus papás no pasan con ellos, debido a que trabajan todo el día, a que están en E.E.U.U., a que quizás sus papás no sepan que deben hacerlo. Niños que no pueden recibir educación especializada de acuerdo a sus necesidades (como debería de ser), porque los maestros se ven obligados a cumplir un plan de estudios que no está adaptado a las necesidades reales del niño salvadoreño de esa clase socioeconómica. Niños que en su camino a casa ven como asaltan en la calle, en el bus, en la parada; niños que viven en zonas controladas por las pandillas y que juegan a "rentear". Niños que ven como la extorsión es una manera de hacer dinero sencillo y que ven como sus padres se matan trabajando para seguir en la pobreza. Niños que el sistema educativo termina tachando de "problema" y que mejor se rinden y dejan de estudiar; siguen el consejo de sus papás y buscan empleo, solo para encontrar que no serán aceptados en ninguna parte. 
Esta es la historia de los "ninís" que no ven los que optan por la segunda postura. Seguramente, haya excepciones, pero esta es la regla. Es hora de aceptar que estamos en un sistema en el que el pobre va a seguir siendo pobre, aunque se finja que se le brindan herramientas para salir de esa pobreza. Esas frases de "naciste pobre, pero es tu decisión seguir siéndolo" son una vil mentira. Todo en el sistema está ideado para que te quedés justo donde estás. 
Así que, es un ejercicio NECESARIO el salir de nuestra visión de clase y ponernos en los zapatos de las clases más necesitadas, aquellas que no fueron a un colegio más o menos decente, que no tuvieron a sus padres consigo, que tienen que caminar horas para ir a la escuela, que van a la escuela a veces solo por su ración de leche (si es que se las dan)...

No obstante, también creo que es necesario considerar que el Plan recientemente lanzado sí tiene un tinte asistencialista y es de muy corto plazo, pues eventualmente se acabarán esos ingresos; aún así creo que es importante señalar que busca hacer algo por iniciar a reparar el problema, al menos en el corto plazo: es mejor que los jóvenes sigan este programa a que consideren unirse a las pandillas. Harán falta desarrollar más programas que sean orientados a brindar soluciones estables a largo plazo y que sean más sostenibles.

Y finalmente, quiero decir que sí, hay un millón de cosas más en las que se pudo haber invertido ese dinero, (la educación es siempre mi primera apuesta) pero ¿acaso no sucede lo mismo con todo el dinero desperdiciado en los viáticos y la paga de los diputados? Estas personas decidieron gastar dinero en letreros con luces, que ni siquiera muestran sus nombres completos y que cumplen exactamente la misma función que un letrero de papel o plástico, en lugar de dar ese dinero para la construcción de un par de escuelas, o para el incremento del salario a los maestros, o cualquier otro fin que sí pueda generar un cambio real en la vida de la población.