lunes, 29 de febrero de 2016

Quiero volver


Quiero volver a vos
y que volvas a mí...
pero más que nada
quiero volver a ser yo;
quiero ser yo antes y después de vos
porque puede que seas 
-o quizás hayas sido- mucho;
pero no me puedo permitir que seas todo.

Adultos mayores

Recientemente escribí que, junto con el arte, la mejor cura para el desamor o la tristeza es dar amor a otros.
Desde hace menos de una semana estoy en una crisis emocional por la que nunca había pasado, estoy acostumbrada a la cosas y personas (determinadas) que me lastiman; pero nunca me había sucedido esto.
Por suerte, cuento con personas maravillosas a mi alrededor, que no tardaron ni un minuto en brindarme su apoyo, su ayuda y más importante: su cariño.
Una de estas personas me recordó que siempre es bueno brindar amor al otro. Así que me llevó a un asilo el domingo por la mañana, debo de admitir que fue un día maravilloso. 
Los vi reirse, algunos actuar como mis padres, otros actuar como mis primitas, a otros los vi contando su vida, o jugando lotería. Sentí que estas personas estaban tan contentas con tan poco, estaban tan dispuestas a reír y tenían tantas ganas de ser escuchadas que podría ser un crimen quedarme llorando en cama, mientras estas personas quisieran tener la oportunidad de volver a vivir su juventud y salir a disfrutar la vida.
Y solo me queda decir que la gente que me cuidó (y cuida) estos días tristes, me dio el mejor regalo: poder llevarle amor y alegría a los adultos mayores. 

Complicado...

Siempre he escuchado que el amor es "complicado".
Jamás creí en eso. Siempre fui creyente de que el amor debería ser fácil, tranquilo, que la persona que amas debería ayudarte en tus problemas, no ser la razón de ellos.

Aún me cuesta entender que eso no es así. De hecho, mientras más veo, más me doy cuenta que las relaciones amorosas son las que más trabajo y cuidado necesitan. Es difícil no caer en rutinas, complacer al otro, modificar los errores pero seguir siendo uno mismo. 

Pero entiendo que al final del día, si de verdad querés a la otra persona, no dudas ni un segundo en mejorar y trabajar en tu relación con tal de estar junto a él o ella. 

viernes, 26 de febrero de 2016

V sans G

Te perdí.
Pasé momentos creyendo que no llegaría este día infame.
Cuanta era la ilusión.
Creí que mi amor era suficiente o que yo era suficiente.
Obviamente no es así.
En este momento no sé qué es lo que más me duele: el que te me escapes entre los dedos, el que yo te haga mal o el descubrirme a mí misma como mala para amar.

No tengo la menor idea de si pensas regresar o no.
Cuánto deseo que te quedes.
Quisiera que me amarás tal y como soy.
Obviamente no es así.
Quizás también eso me duele: descubrir que mi temor es fundamentado y que no se puede amar a alguien como yo.

Quiero que pare este río de lágrimas.
Que esta sensación horrible en mi pecho y estómago desaparezcan.
Quiero que me laven el cerebro y me borren tu recuerdo, que arranquen la tristeza de una.
Quiero correr, por primera vez en mi vida quiero correr lo más lejos posible, porque mis sueños más infantiles dicen que si me alejo, el dolor y tu recuerdo también se van.

No me dieron las palabras, ni la boca ni la garganta para decirte todo lo que hubiera querido.
No me sirvió tanto la nariz para absorber tu aroma.
No me dio tiempo para decirte todo lo que te amo.
Las lágrimas no me dejaron perderme en las piedras preciosas que tenés por ojos.
Y ni una eternidad me bastaría para que estar en tus brazos fuera suficiente.

De todas las cosas que te pedí, en este momento me doy cuenta que lo único que quiero sos vos.
Como desearía estar enojada con vos, sólo para dejar de llorar y para amarte un poco menos y que este dolor fuera más leve.
Inocentemente, desearía que me hubieras engañado con alguien más, que estuviera en mí la decisión de quedarse, para tenerte conmigo.

Para mí infortunio, no soy perfecta.
Y no sabes todo lo que hubiera querido serlo, para que no me dejases. Para que aún me quisieras como antes.
Me creí perfecta para ti.
Obviamente me equivoqué.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Amor para el desamor

Mi remedio inmediato para un alma en penas es el arte. Nada de llena y te succiona lo que llevas señor como el arte. Te regodeas en tu miseria, te revolcas en el dolor para hacer algo nuevo, no necesariamente hermoso o sublime, pero algo que le suscite a alguien más una emoción.

Aún así, he encontrado otro remedio maravilloso: amar. Como todo lo que escribo, sí, es un cliché. No obstante, es innegable lo lleno que se siente el espíritu de saber que podés ayudar a alguien más. Porque, con "amar" no me refiero a sólo decirle a los demás que los querés, sí no que implica darles una parte de tu tiempo y de tu mente (cosas valiosísimas) para ayudarle y acompañarle, mejorar por un ratito su vida. Juro que es reconfortante saber que tu ayuda y tu compañía es valorada, pero más sanador es ver al otro feliz, o al menos en un mejor estado que cuando lo encontraste.
Pocas cosas hay tan curativas como una auténtica sonrisa...
Amar al otro te obliga a ver que quizás tu tristeza no se debe a una fuente tan grave o tan grande... Te sirve para darte cuenta que hay mejores y más valiosas cosas en las que podes emplear el tiempo.