Hola de nuevo, querido amigo.
Tengo dos años de no escribir aquí. Tengo, lastimosamente, menos tiempo desde la última vez que te pensé.
Hoy de nuevo escuché tu canción, que tanto escuchabas todos los días, que eternamente me trae tu recuerdo.
Fui feliz, porque te recordé con cariño, sin rencores y sin añoranzas. Al fin me libre de tu fantasma.
Al fin volví a mi, aunque la verdad no es cierto.
No se puede volver a alguien que fuiste, así como no podés volver con la misma persona con quien alguna vez estuviste.
Ninguna persona permanece igual. Todos cambiamos, nos guste o no.
Pero de nuevo, siento que volví a mi.
Me rescaté.
Me dejaste quebrada y la vida me terminó haciendo trocitos con un par de cargas más.
Me tomó ver mi vida en juego para poder actuar.
Me costó mi vida el poder volver a mí.
Pero de nuevo soy feliz, soy aún más feliz que antes, porque te tuve y te sobreviví.
Y no solo a vos, que incluso pudiste ser solo un síntoma, si no a muchas otras personas.
Les he dejado, me han dejado, pero les sobreviví.
No me malentendás, de ninguna manera quiere decir que ya no te recuerdo.
Al contrario, tal como con los demás, hoy te recuerdo con felicidad y con gratitud.
Agradezco que hayas llegado a enseñarme lo que tuve que aprender.
Honro nuestro tiempo juntos y también agradezco tu partida.
Espero que tal como tú dejaste algo bueno en mi,
yo haya podido dejar una semilla de cambio en vos.
No creo que la vida nos reencuentre y ya no lo espero,
pero si un día sucede, espero ver que tu vida mejoró y que ahora has crecido y sos feliz.