A veces pienso que sus brazos son mi refugio, cuando en realidad es su mente, que me complementa la existencia.
Conoce cada rincón de mi ser.
Es interesante y conmovedor saber que me lee el sentir antes que siquiera que yo lo admita.
Es curioso como dice lo que estoy pensando.
Y es conmovedor como le basta con que solo sea yo.
Me equivoco. No le basta con que sea yo:
Celebra mi ser, con mis luces y sombras; y no me permite no amar cada parte de ellas.
El hombre de mi vida decide hacer el mayor acto de amor que alguien ha realizado en mi nombre: camina a mi lado.
Caminamos de la mano, respetando el paso del otro.
Camina a mi paso, sin culparme.
Camina a mi lado, sin temerme.
Caminamos juntos, almas enteras que se encuentran.
Caminamos, porque el otro nos inspira.
Avanzamos, porque el otro nos apoya.
Juntos, complementamos nuestra marcha.