La vida me dice una y otra vez que no confíe. Y siempre decido desobedecerla.
En los primeros instantes, la rebeldía se siente bien; fresca e incluso segura. Como burlándonos juntos de las advertencias de la vida.
Luego llega la realidad. Y le da la razón a la vida. Me da una lección dura y la vida se encarga, junto al amienemigo tiempo, de sanarme las heridas.
Cada vez confío menos. Cada vez me duele más... ¿o me duele menos?
Lo que sé es que cada vez, una canción me recoge;
Pero especialmente esta vez, esa canción habla de mi.