Jamás creí en eso. Siempre fui creyente de que el amor debería ser fácil, tranquilo, que la persona que amas debería ayudarte en tus problemas, no ser la razón de ellos.
Aún me cuesta entender que eso no es así. De hecho, mientras más veo, más me doy cuenta que las relaciones amorosas son las que más trabajo y cuidado necesitan. Es difícil no caer en rutinas, complacer al otro, modificar los errores pero seguir siendo uno mismo.
Pero entiendo que al final del día, si de verdad querés a la otra persona, no dudas ni un segundo en mejorar y trabajar en tu relación con tal de estar junto a él o ella.
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