Recientemente, en El Salvador, se ha decidido implementar un programa social con el fin de brindar apoyo al sector juvenil que no estudia y no trabaja.
Dejo los links del INJUVE y la página de Gobernación donde se habla un poco al respecto, por quien quiera buscar más información y generar su opinión.
El debate alrededor de esta noticia no tardó en emerger. Por un lado, están las personas que defienden fervientemente el programa, con alusión a que estos jóvenes son tachados de "ninís" (ni trabaja, ni estudia" por elección), de vagos y holgazanes y que será este programa una oportunidad para brindar ayuda a las personas bajo esa etiqueta. Por otro lado, están las personas que indican que este programa no tiene sentido, que esos jóvenes no hacen algo porque simplemente no quieren y que ese dinero sería mejor invertido en otras cosas.
Al respecto hay demasiado que decir. En particular, yo no puedo posicionarme en una ni otra postura.
Iniciando con la segunda postura, puedo decir que es la más injusta: pues sutilmente deja entrever la fuerza de la etiqueta asignada a este grupo de personas. Y así esos jóvenes "ninís" no hacen algo porque es SU culpa, en esta concepción no es culpa de que estén en un sistema que perpetúa su condición, es su culpa nacer y seguir pobres, es culpa de ellos no estudiar, es culpa de ellos no tener oportunidades de trabajo por no estudiar.
Creo que es importante hacer un análisis más profundo de la situación: en mi país es evidente la mala distribución de la riqueza, hay una cultura que dicta el no cuestionar lo que te tocó, el "agradecer que al menos vendés en el mercado" (donde claro, las pandillas te piden renta). Una cultura que dice que tengás varios hijos para que ellos te ayuden con el trabajo, niños que van a vivir en la pobreza, porque desde que tengan comprensión del lenguaje les van a decir "¿y vos, para qué estudias? Mejor trabaja para ayudarme con tus hermanos". Niños que en las escuelas públicas se sienten atacados e inseguros, por las pandillas, por los maestros y por el sistema educativo que los obliga a aprender a adaptarse a él (cuando debería ser lo contrario, según se establece el Plan Educativo a nivel nacional), que los obliga a aprenderse de memoria un montón de cosas que no pueden relacionar con su experiencia de vida, sumamente dura, en la mayoría de la población. Niños que desde que estaban en el vientre de su madre, no fueron bien alimentados y que en su vida quizá coman una tortilla con frijoles y si acaso tienen suerte, las autoridades de su escuela no se roben la comida que se designa para ellos. Niños que no van a tener un sistema nervioso bien desarrollado porque están desnutridos. Niños que no son estimulados en casa porque sus papás no pasan con ellos, debido a que trabajan todo el día, a que están en E.E.U.U., a que quizás sus papás no sepan que deben hacerlo. Niños que no pueden recibir educación especializada de acuerdo a sus necesidades (como debería de ser), porque los maestros se ven obligados a cumplir un plan de estudios que no está adaptado a las necesidades reales del niño salvadoreño de esa clase socioeconómica. Niños que en su camino a casa ven como asaltan en la calle, en el bus, en la parada; niños que viven en zonas controladas por las pandillas y que juegan a "rentear". Niños que ven como la extorsión es una manera de hacer dinero sencillo y que ven como sus padres se matan trabajando para seguir en la pobreza. Niños que el sistema educativo termina tachando de "problema" y que mejor se rinden y dejan de estudiar; siguen el consejo de sus papás y buscan empleo, solo para encontrar que no serán aceptados en ninguna parte.
Esta es la historia de los "ninís" que no ven los que optan por la segunda postura. Seguramente, haya excepciones, pero esta es la regla. Es hora de aceptar que estamos en un sistema en el que el pobre va a seguir siendo pobre, aunque se finja que se le brindan herramientas para salir de esa pobreza. Esas frases de "naciste pobre, pero es tu decisión seguir siéndolo" son una vil mentira. Todo en el sistema está ideado para que te quedés justo donde estás.
Así que, es un ejercicio NECESARIO el salir de nuestra visión de clase y ponernos en los zapatos de las clases más necesitadas, aquellas que no fueron a un colegio más o menos decente, que no tuvieron a sus padres consigo, que tienen que caminar horas para ir a la escuela, que van a la escuela a veces solo por su ración de leche (si es que se las dan)...
No obstante, también creo que es necesario considerar que el Plan recientemente lanzado sí tiene un tinte asistencialista y es de muy corto plazo, pues eventualmente se acabarán esos ingresos; aún así creo que es importante señalar que busca hacer algo por iniciar a reparar el problema, al menos en el corto plazo: es mejor que los jóvenes sigan este programa a que consideren unirse a las pandillas. Harán falta desarrollar más programas que sean orientados a brindar soluciones estables a largo plazo y que sean más sostenibles.
Y finalmente, quiero decir que sí, hay un millón de cosas más en las que se pudo haber invertido ese dinero, (la educación es siempre mi primera apuesta) pero ¿acaso no sucede lo mismo con todo el dinero desperdiciado en los viáticos y la paga de los diputados? Estas personas decidieron gastar dinero en letreros con luces, que ni siquiera muestran sus nombres completos y que cumplen exactamente la misma función que un letrero de papel o plástico, en lugar de dar ese dinero para la construcción de un par de escuelas, o para el incremento del salario a los maestros, o cualquier otro fin que sí pueda generar un cambio real en la vida de la población.

(Imagen tomada de Facebook: https://www.facebook.com/pictoline/photos/a.1611821172410355.1073741828.1598399590419180/1736350686624069/?type=3&theater).
No hay comentarios:
Publicar un comentario