¡Cómo te voy a extrañar!
No ha pasado ni un día y ya me duele imaginarme sin mirar tus ojos, sin oír tu voz...
Ya extraño tu aroma y ansío recorrer mi mano por tu cabello una vez más
Va a ser difícil olvidar como se sentía mi piel sobre la tuya
Y se me rompe el corazón al saber que tus labios ya no van a volver a formar una sonrisa sobre los míos
Que ya no van a tocar con adoración mi mano
Pero he de reconocer que no estás, que te has ido y que te fuiste desde antes que yo me diera cuenta
Todo se había ido al carajo y yo estaba ciega, incapaz de poder visualizarlo.
Fui tuya así como fuiste mío.
Y aún me cuesta entender que ya desde hace mucho no sos mío, que no importa lo que haga, yo sigo siendo tuya y a vos ya no te importa.
Aunque siempre vamos a ser del otro, ya jamás como antes, pero nos llevamos los buenos momentos y las lecciones aprendidas del otro.
Se quedan conmigo los momentos de euforia y libertad a tu lado, más demasiadas otras cosas que no caben en este espacio y que aún pesan en mi alma.
Gracias por las andanzas, amor mío. Gracias por los momentos que hicieron que la tristeza de estos meses valiera la pena, porque por un largo tiempo, valieron la alegría.
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