Hay soledades diferentes: varían dependiendo de la persona y del momento.
Hay ocasiones cuando la soledad es un alivio, es fuerte pero no pesada, es bienvenida.
Hay ocasiones cuando la soledad es lo único que tenemos, a pesar de estar rodeados de personas, parece lo único realmente presente.
Hay ocasiones cuando la soledad es libertad, cuando estás solo entre las olas del mar y te sentís en comunión con el mundo.
Hay ocasiones cuando la soledad es un escape de ese mundo, cuando tu único mejor amigo sos tú.
Hay ocasiones cuando la soledad duele, y es un martillo permanente arriba de tu pecho, un nudo atado con una cuerda alrededor de la garganta, una migraña implacable.
Hay ocasiones cuando la soledad está en la compañía.
Hay ocasiones cuando la soledad es un grito de ayuda.
Hay ocasiones cuando la soledad es placentera.
Hay ocasiones cuando la soledad está en un pensamiento.
Hay ocasiones cuando la soledad pesa.
Es la perpetua condena humana.
Es una condición de la humanidad.
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