Me despierto.
Me baño.
Me pongo mi leotardo y guardo el resto de mi ropa de danza en mi mochila.
Me pongo lo primero que encuentro: es viernes por la mañana y realmente no me importa verme bien para mis amigas de danza, ellas me han visto desde lo más arreglada posible hasta momentos en los que parezco indigente.
Llego al lugar del ensayo.
Hacemos clase.
Nos ponemos a descifrar el video de lo que vamos a bailar.
No podemos hacer nada bien: nos estamos cayendo en los giros, las piernas no nos suben lo suficiente y nuestra intuición para seguir el movimiento está oxidada.
Seguimos intentando.
Seguimos fracasando.
Finalmente, logramos ejecutar de manera pseudodecente los primeros 45 segundos del video.
Probamos con una coreografía más tranquila y está vez nos va mejor.
La frustración por no poder hacer los pasos es superada por la felicidad de volver a nuestra danza.
Pagamos y nos vamos.
Regreso a casa a hacer mi rutina de ejercicio, porque he aumentado demasiado de peso, a parte de que debo de tonificar mis músculos para la danza (ese año y medio sin hacer clase o tener ensayos sin duda me ha afectado).
Quedo muerta por la rutina.
Espero a enfriarme para bañarme de nuevo y casi me quedo dormida.
Me baño por segunda vez.
Me cambio y como más rápido de lo que alguna vez lo he hecho en mi vida.
Me quedo dormida por una hora.
Despierto, me arreglo y me voy a la universidad.
Hay caras que me alegro de ver, hay otras que no tanto.
Sobrevivo a mi primera clase.
Empieza a llover.
Saco mis folletos de la fotocopiadora y compro comida porque si no, moriré del hambre.Empiezo a sentir que mis pies pican debido a que están mojados porque estoy usando sandalias y bueno, el agua de lluvia del suelo no es lo más limpio del mundo.
Mis amigos y yo llegamos tarde a clase.
La mala noticia: mis pies están ahora irritados y empiezo a sentir mis alergias debido al frío; además, no sé una buena parte de las cosas que mi docente pregunta o explica (en la materia que sirve de base para esta, no se encargaron de que supieramos lo básico... este ciclo será difícil).
La buena noticia: el aula está más calientita y la clase me emociona mucho, tenía bastante tiempo de no sentirme emocionada en una clase.
La lluvia no para.
Termina la clase, espero bastante a que lleguen por mí y llego a casa.
Ceno.
Voy a dormir feliz, recordando que es porque mañana también será un día lleno de danza.
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