Me sorprende como muchos pueden decir que no creen en lo mágico, en lo divino. Quizás somos pocos los que hemos abierto bien nuestros ojos, o mejor dicho, quienes hemos abierto nuestro corazón.
Puedo decir con certeza que yo sí he visto la magia, sí he visto lo divino.
¿Acaso no es mágico como el arte, sea la música, la danza, la pintura y tantas otras ramas nos generen algún tipo de sensación? Creo que pocas personas pueden decir que jamás se han conmovido con una película, o que jamás han creído que una canción describe por completo su vida, o que una imagen los ha impactado a sobremanera. En lo personal, me sigue pareciendo mágico como la música nos lleva a crear movimientos para bailar, como unas cuantas notas musicales son capaces de liberar un sin fin de movimientos corporales.
¿Me dirán que no es divina esa sensación de amar y ser amado? Sí, es un cliché; pero es cierto. Esa sensación de ver lo bueno de otra persona, de querer tanto a alguien que nadarías el océano más profundo solo porque esa persona te lo pidió o levantarte temprano para salir a correr juntos. Esa sensación de ser tan querido por el otro que sabes que esa otra persona haría exactamente lo mismo por vos. ¿No es, acaso, mágico, como podes sentirte encerrado en tu burbuja solo con la compañía del otro? ¿como te quedas con esa sonrisa boba mientras están juntos o te sabes a su lado?
Yo me considero una amante de la vida, creo que todo es un regalo: solo hay que abrir los ojos y el corazón. Las personas, el sol, la luna, los árboles, los animales, el mar, los ríos, las montañas... ¿acaso no son los regalos más importantes que tenemos?
¿Que no daría un ciego por ver el verde de los árboles en las mañanas? ¿que no daría un sordo por escuchar el canto de las aves?
¿Cómo no enamorarse del mar, de su sonido, de su espuma, de su misterio? ¿ Cómo no amar el sol o la luna? ¿Cómo no amar el verde de los bosques o de un solo árbol? ¿Cómo no admirar la belleza de una flor, por sencilla que sea? ¿Cómo no adorar esas sonrisas que hay entre las personas?
Yo creo en la magia y lo divino porque lo presencio a cada momento, les veo en esos regalos: en como el cielo, al atardecer es una sinfonía de colores tan diferentes, pero dispuestos de tal manera que resulta una delicia; en como la lluvia moja la tierra, creando uno de los aromas más exquisitos de este mundo; en como los humanos (cuando queremos) podemos ser la mejor medicina para alguien enfermo.
Que me digan dramática, ilusa, optimista o soñadora. Para mí la magia y lo divino son reales.
Si dejáramos de vivir un día sin todas esas cosas, quizás empezaríamos a ver su verdadero valor.
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