jueves, 23 de julio de 2015

Reconocimientos

A veces uno se olvida de las cosas buenas que lo rodean.
A veces se olvidan de que uno es alguien bueno.
A veces uno se olvida de lo bueno que tiene en sí mismo.
A veces a uno lo olvidan.
A veces uno se olvida a sí mismo.
A veces no.

Otras veces uno se recuerda de lo bueno que lo rodea.
Otras tantas a uno le recuerdan que uno es alguien bueno.
Otras veces nos recordamos que tenemos cosas buenas dentro de nosotros.
Otras tantas, las personas nos recuerdan.
Otras veces nosotros nos recordamos quiénes somos.
Otras tantas, no.

Y es entonces que llegan esos ángeles a recordarnos quiénes somos.
Solo que a veces no son ángeles, sino demonios disfrazados.
O ángeles caídos.
Y algunos les creen a los ángeles falsos.
Y terminan olvidando quiénes son o quienes fueron.
Y se vuelven quiénes los falsos ángeles quieren que sean.

Algunos somos más afortunados.
Y encontramos ángeles verdaderos.
Y así nos recuerdan quienes somos.
Y esos ángeles nos recuerdan a nosotros.
Y nosotros los recordamos a ellos.

Y, no sé si falsos o verdaderos,
pero en el fondo todos somos ángeles.

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