Esos 20, 742 km2² que son mi único y especial país.
Con sus habitantes y la poca naturaleza que han dejado sobrevivir.
Todos los días a lo largo de mi vida he escuchado a tantas personas quejarse del gobierno de mi país.Y no voy a negar que todos estamos en nuestro libre derecho de hacerlo, pero realmente, son tan pocas las personas que he visto hacer algo de verdad por este país. Así eso signifique ceder el paso a los peatones y no arrojar la basura en la calle.
Carecemos de instituciones: sean ministerios, la policía o cualquier otra "institución" que se les ocurra, aquí no existe. Es solo un constante responder ante la persona que sea que este a cargo y la espera por la siguiente.
Carecemos de educación: sí, estudiantes de bachillerato a los que ni siquiera se les brinda una mínima educación sexual (tanto en colegios privados como en instituciones públicas), estudiantes universitarios que son incapaces de analizar su realidad desde algo que no sea el punto de vista que los medios de comunicación quieren que tenga, un sistema educativo que alaba la obediencia y condena el cuestionamiento y la curiosidad.
Carecemos de pasión y amor por algo: a los artistas nos llaman locos por preferir vivir de lo que amamos a trabajar por mucho dinero en algo que no nos gusta, preferimos quejarnos en lugar de iniciar un pequeño cambio nosotros mismos.
Me duele en el alma lo que le pasa a mi paisito. Me duelen las muertes diarias. Me duele que a otros les duela más la muerte de un perro que la de un humano (no porque el perro valga menos, sino porque eso habla de cómo obedecemos a quedarnos callados ante tanta violencia), también me duele cuando "solo porque sí" nuestros niños aprenden a maltratar a los animales. Me entristece que nuestro sistema de transporte público haga que las personas se paren mientras el autobús sigue en movimiento y me enfurece que no exista ni un pequeño grado de organización civil que haga que los pasajeros se queden en su lugar hasta que el bus pare (como se debe) y todos puedan bajar en orden, no empujándose unos a otros.
Me duele que todo sea culpa del gobierno. Que la generación de mis padres culpe al conflicto armado y a todo lo que sufrieron.
Sí, mucho hubo y mucho hay de ambas cosas. Pero con seguir quejándonos no vamos a llegar a nada.
Es hora de actuar, de proponer.
Es hora de apasionarnos por mejorar nuestra tierra, de la forma en la que podamos.
El cambio más próximo que podemos hacer es el de nosotros mismos: siendo puntuales, siendo honestos, procurando desalentar toda forma de violencia, siendo pacientes, siendo considerados con los demás, siendo ordenados y limpios.
¿No creen que un gobierno que tenga ciudadanos honestos, responsables, considerados... humanos, tendría que reaccionar? O mejor dicho, no "tendría que reaccionar", simplemente el pueblo lo haría reaccionar.
Tenemos pandilleros. Antes tuvimos militares y guerrilleros. Y mucho antes hubo dictadura. Y aún antes, feudalismo. Y muchísimo antes de eso hubo una conquista.
Y aún con todos esos años de historia tras nosotros, decidimos quedarnos callados.
Decidimos seguir con el patrón que nos impusieron desde la conquista: quedarse calladitos, preocuparse por uno mismo y obedecer.
Ya es tiempo de romper esos esquemas.
Y hago un especial llamado a los jóvenes, a mi generación:
DESPERTEMOS.
Sí, quizás las generaciones anteriores no nos dejaron un mundo perfecto, pero aún es posible cambiarlo. Y ahora depende de nosotros hacer algo para disfrutar lo que queda de nuestro país y para que lo disfruten las generaciones posteriores.
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