"Yo, antes de conocerte, te miraba tan creída y altanera"
"Pensaba que eras súper orgullosa y que me mirabas feo"
Tengo 21 años. Y al menos de los años de los que tengo consciencia, puedo decirles que esas frases (entre sus muchas variantes) me han acompañado a todas partes todo este tiempo.
Sí, realmente soy una persona muy seria, me gusta ser formal y disciplinada (me encanta la disciplina), adoro la responsabilidad. Sin embargo, eso no quiere decir que soy altanera y orgullosa, mucho menos engreída.
Soy una persona de polos totalmente opuestos: por un lado adoro la seriedad y las agendas con horarios fijos; pero por otro, quiero huir luego de unos días de rutina, adoro la naturaleza, los viajes largos sin un destino en concreto, la luz del sol y toda cantidad de cosas hippies que se les pueda ocurrir,
También sucede que no suelo fijarme en las personas (al menos no en las que no considere importantes). Y también sucede que estamos tan acostumbrados a que se entrometan en nuestras vidas, que nos enoja cuando alguien no lo hace.
Si de algo estoy orgullosa es que no me interesa el resto de personas: ni para bien, ni para mal. Con esto no quiero decir que no deseo que haya una repartición más justa de los recursos a nivel nacional o global, ni que no me interesen las personas que mueren asesinadas a manos de la violencia en Latinoamérica, ni que no me indigne con la discriminación que sufren algunos... significa simple y sencillamente que si voy caminando por la calle y no te saludo, es porque simplemente no te vi, estaba demasiado entretenida pensando en algo más que ni siquiera sé cómo llegué al lugar en el que me encuentro.
Las personas tienden a juzgarte por no fijarte en ellas, pero nadie en ningún momento se detiene a pensar ¿será que tiene muchos problemas y por eso no vuelve a ver a nadie? ¿será que es sumamente distraída y no me ve? Como les menciono, soy una extraña combinación de polos opuestos: por un lado soy lo que llamarían una mujer clásica: adoro las perlas y las cosas sobrias, por el otro soy una niña de 10 años con alma hippie. Adoro la luz del sol, amo todo tipo de clima (y cada uno de ellos me lleva a un estado de ánimo), amo la luz de la luna, la naturaleza, los libros, las ropas flojas, creo que se necesitan más muestras de amor y de afecto en el mundo y menos armas, soy creyente de que podemos aprender un poquito de cada persona... en fin, podría considerarme una apasionada de la vida (aunque solo un par de personas sepan que lo soy).
Y ¿saben qué?
Sé que todos llevamos esas extrañas combinaciones dentro de nosotros. Solo tenemos que dejar de etiquetar y juzgar lo más obvio de los otros y darnos cuenta de esos detalles especiales que poseen, seamos una de ese par de personas que saben la extraña, bella y única pieza que es el otro.
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